Superación de resistencias e iniciativa pedagógica

En el discurso inaugural del congreso mundial 2016 de los maestros Waldorf, con el lema de ‹Superación de resistencias -- compromiso con la vida espiritual libre›, Claus-Peter Röh recogió varios aspectos relacionados, típicos (pero no exclusivos) del trabajo de los maestros Waldorf, y ejemplares para la resiliencia en nuestro día a día. A continuación sigue un resumen del discurso, publicado en la circular de la Sección Pedagógica, número 57, San Juan 2016. 

El experimentar y superar resistencias pertenece existencialmente a la historia de nuestro movimiento internacional Waldorf. En cada nueva escuela Waldorf fundada se conoce el fenómeno de que precisamente las resistencias experimentadas llevan a aunar fuerzas, desarrollar nuevas ideas e iniciar cambios. Mirando hacia atrás, en algunos casos los obstáculos se pueden interpretar como «ayudantes» para facilitar transformaciones en las personas involucradas. Para Rudolf Steiner, la oposición a las viejas ideas y a los hábitos de pensamiento de su tiempo era una necesidad y una muestra de la calidad de la nueva pedagogía: «Ella ha de ser disconforme y beligerante; de no actuar así, no actuaría en la dirección del desarrollo futuro.» (1) 

Hoy, casi tres generaciones después, el movimiento Waldorf se enfrenta a obstáculos y  cuestiones de la actualidad que nos desafían a tomar posición, como por ejemplo frente a la ‹Revolución Digital en el Aula› propagada durante los últimos años en los medios de comunicación. 

Se desarrollan unos sistemas complejos de supervisión que, basados en un sinnúmero de datos, prometen una alta predictibilidad y previsibilidad de la enseñanza, y que a la vez sugieren un método de aprendizaje "altamente personal". Esto significa que el estudiante puede por ejemplo cambiar las imágenes en el panel electrónico apretando un botón.

Aquí como maestros Waldorf tenemos el desafío de entender la fascinación de tales invasiones de imágenes externas y de oponer la calidad de imágenes interiores vivas, aptas para cada edad. 

Solo superando resistencias se desarrolla la personalidad humana

La cuestión de cómo lograr conocimientos y fuerza volitiva mediante la experiencia de resistencias encuentra su expresión dramática en el ‹Fausto› de Goethe. En el prólogo, el Señor afirma que el hombre depende del actuar de Mefistófeles para desarrollar nuevas fuerzas: «Harto fácilmente puede relajarse la actividad del hombre, y éste no tarda en aficionarse al reposo absoluto. Por esta razón le doy gustoso un compañero que, debiendo obrar como diablo, le incite y ejerza influencia sobre él.» Mefistófeles ejerce una doble función: intentando desviar al hombre de su camino, al mismo tiempo le facilita un nuevo conocimiento del mundo y de sí mismo. Preguntado quién es, Mefistófeles responde: «Parte de aquella fuerza que siempre quiere el mal y el bien siempre crea.»

En la medida que Fausto reconoce la brecha entre las fuerzas divinas y la naturaleza degradante de Mefistófeles, más fuerte crece en él la voluntad de superar este abismo por su propia actividad humana. Al final de la primera parte del drama, Fausto hace la experiencia dolorosa de que su despertar y su actuar por Gretchen llegan demasiado tarde. En el enfrentamiento continuo con Mefisto, sale reforzado en su juicio e iniciativa, y en las escenas subsiguientes de Fausto II se enfrenta a él actuando con más libertad, autonomía y proactividad. Ahora, este fortalecimiento de la personalidad mediante el encuentro con las fuerzas opositoras, lo caracteriza Rudolf Steiner como vivencia necesaria del hombre moderno:

«Este movimiento de oscilación entre Ahriman y Lucifer tiene que suceder, de lo contrario la personalidad humana no podría desarrollarse. ... Solo superando resistencias, la personalidad humana se desarrolla. Incluso en nuestro cuerpo, la personalidad se desarrolla experimentando la resistencia». (2)

Despertar sintiendo la resistencia de los miembros constitutivos

Mirando los efectos de las resistencias en nuestra labor educativa, se presenta un primer arquetipo antropológico durante el despertar en y mediante el cuerpo: el Yo y el cuerpo astral, como «los mejores amigos» penetran todas las mañanas la resistencia de los cuerpos físico y etéreo, los que a su vez están íntimamente conectados entre sí. En el niño, esta penetración todavía no se produce, pero en la 1ª conferencia de la ‹Antropología General como fundamento de la educación›, Rudolf Steiner describe cómo la armonización anímica-espiritual por un lado y física-etérea por otro se producen progresivamente.

A la vista del desarrollo del niño se puede observar que los estudiantes experimentan de una manera muy individual la resistencia en los miembros constitutivos. Por ejemplo un niño despierta por la mañana particularmente en el cuerpo físico: por un lado, se despierta con dificultad, pero por otro lado esta dificultad hace que despierte antes en sus fuerzas pensantes.

O imaginemos una chica cuyo Yo está en una constante disputa con su fuerte cuerpo astral: Se despierta fácilmente y, sobre las alas del cuerpo astral, presenta una ilusión imparable de vivencias de motricidad y sensorialidad. Conecta con facilidad con todo lo que es movimiento, ritmo y música. Pero a la hora de recogimiento y concentración, vivencia su alegría y sus impulsos de movimiento como elementos obstaculizadores.

Los maestros también podemos observar en nosotros cómo vencemos resistencias y que esta superación influye en la sensación de la propia libertad, la disposición anímica y nuestra capacidad de iniciativa: por ejemplo, si decido introducir un cambio en la práctica docente, los viejos hábitos se hacen notar como fuerte resistencia del cuerpo etéreo. 

El otro lado del Yo en las resistencias externas

Estas resistencias interiores sólo son un lado de la vida educativa. Afrontando con nuestros sentidos, intereses y acciones a las resistencias externas, podemos hacer un descubrimiento sorprendente: Aunque inicialmente no queramos admitirlo, nos damos cuenta cada vez más de que las experiencias, problemas y dificultades que encontramos en la escuela, tienen una profunda relación con nosotros mismos. El destino ‹externo› incluso nos puede parecer un encuentro con nosotros mismos.

Este reencuentro consigo mismo en el encuentro con el otro, lo expresa Martin Buber con las palabras: «El hombre se vuelve Yo mediante el Tú». A los maestros Waldorf cada jornada escolar puede hacer sentirnos desafiados en el actuar amoroso que nos permite despedirnos de nuestros hábitos dando más valor y sentido al encuentro humano. Si este acto de devoción sucede en el sentido de la ‹Filosofía de la Libertad›, desde la intuición individual y la libre convicción, se darán pasos hacia el auto-conocimiento en medio de procesos sociales. Rudolf Steiner describe esto como una etapa futura de la humanidad: «El ser humano va en dirección de una era social en la que dirá: Mi Yo está en todos aquellos con los que me encuentro ahí fuera; donde menos está es aquí dentro». 

«Conviértete en un hombre con iniciativa»

También la sensación de haber sido incapaz de actuar en armonía con el ideal se puede transformar en una nueva fuerza de voluntad y confianza en el momento que tomamos la iniciativa de nuestra parte. Obviamente con la iniciativa volitiva, nos conectamos enteramente con la parte de nuestro Yo que se encuentra en el futuro que todavía está en el proceso de crecer y está latente en el futuro.

En el tomo III de las «Relaciones Kármicas», Rudolf Steiner describe la importancia biográfica del desarrollo de iniciativa frente a los obstáculos con las siguientes palabras: «Conviértete en un hombre con iniciativa, y si a causa de los obstáculos corporales, o de otro tipo, no encuentras el centro de tu ser con una iniciativa tuya, comprueba cómo en el fondo tu alegría y pena dependen de haber o no podido realizar esta iniciativa personal» (3)

Con el tema de este Congreso Mundial 2016  de maestros, ‹Superación de resistencias -- compromiso con la vida espiritual libre›, queremos continuar trabajando en el desarrollo de nuestras fuerzas de iniciativa libre.

Traducido por Michael Kranawetvogl

Notas:

(1) Idea y praxis de la Escuela Waldorf, GA 297.

(2) Fausto, el hombre que aspira, GA 272.

(3) Conferencia del 3 de agosto de 1924, GA 237.